Los frutos secos son alimentos que proporcionan las cantidades óptimas de hidratos de carbono, grasas y fibra al organismo. Sin olvidar su alto contenido en vitaminas y minerales, como el calcio y el magnesio, que intervienen en el desarrollo intelectual, y el hierro y el magnesio, indicados para personas sometidas a importantes desgastes físicos como deportistas.

Distintos estudios epidemiológicos han permitido conocer en qué medida los consumidores deben incluir frutos secos en sus dietas y cuál es la dosis óptima para cada edad. De estos análisis han surgido una serie de recomendaciones nutricionales, entre las que destacan las cuatro dosis semanales recomendadas para el consumo entre las edades comprendidas entre los 3 y los 9 años. También son cuatro las dosis que debe consumir un niño entre los 10 y los 12 años. A medida que aumenta la edad, las dosis se incrementan. Es importante que los adolescentes incrementen el consumo de frutos secos entre las 5 y las 7 raciones semanales, puesto que el desgaste físico y mental aumenta en esta etapa. También lo harán los adultos, con un consumo de 6 y 7 raciones semanales. Por último, los ancianos y las mujeres en época de lactancia, aseguran los nutricionistas, no deben consumir más de 3 raciones para optimizar los resultados que proporcionan los frutos secos.

Con las indicaciones pertinentes y un consumo responsable y óptimo, estos alimentos suponen una importante fuente nutricional para los comensales. La variedad de frutos secos dependerá, eso sí, de la época del año y las condiciones climáticas de cada región.

Por Jordi Anglí
- Chef Vital 2012 -

Fotografía con licencia Creative Commons por calafellvalo en Flickr