Para que un fruto seco goce de una buena textura y un mejor sabor es básica una buena conservación. Entre los requisitos indispensables está la conservación de los frutos en unas buenas condiciones y una óptima temperatura. Para conseguir un buen mantenimiento de los frutos secos es indispensable conservarlos en temperaturas que no superen los 25 grados.

Pistachos, cacahuetes, nueces, avellanas…Para que todos estos alimentos, protagonistas de muchos platos de la dieta mediterránea, conserven el sabor y el color adecuados, los alimentos pasan por unos exhaustivos controles sanitarios que aseguran su buena calidad y estado. Se recomienda que los consumidores compren frutos secos envasados y no a granel por el proceso de selección y conservación a los que se somete a estos alimentos presentados en envase cerrado y que se consuman en un corto período de tiempo, ya que los frutos secos pueden perder a la larga su sabor original.

En casa conviene conservarlos en la oscuridad, puesto que la luz supone un riesgo para el producto y evitar los tarros trasparentes o sin tapa. A la vez, también conviene comprarlos con cáscara, que aunque a la hora de consumirlos sea más molesto, es el mejor método de conservación del producto. De este modo, se evita el contacto del fruto con cualquier superficie y olor.

Por Jordi Anglí
- Chef Soy Vital 2012 -

Fotografía con licencia Creative Commons por Sifu Renka