Mejora la alimentación de tus hijos con estos 5 consejos

Mejora la alimentación de tus hijos con estos 5 consejos

Es normal: un padre se preocupa constantemente por sus hijos y quiere que disfruten al máximo. Por eso, en ocasiones se cometen algunos errores en su alimentación que pueden pasar factura a su salud. Al fin y al cabo, ¿qué problema hay por qué coma una bolsa de patatas fritas? Como siempre decimos: en el equilibrio está la virtud y tu médico es el mejor guía, pero unos pequeños consejos nunca vienen mal. Aquí van cinco que te pueden resultar muy útiles.

1. Pregúntale. Mucho. Si conoces sus gustos y preparáis juntos el menú de la semana, encontraréis el equilibrio entre aquello que le gusta y aquello que le conviene. Y si además tienes la suerte de que le gustan la mayoría de alimentos, todo será mucho más fluido y, sobre todo, más divertido. Imagina que le obligas a comer un determinado pescado que no le gusta, y tus intentos son una odisea, pero le gusta otro de similares características. Seguro que no te importa cambiarlo.

2. Ofrécele variedad, pero saludable. Si das a elegir entre una macedonia de frutas y un bollo industrial, la respuesta será bastante obvia. Por eso, debes plantearle que elija (al fin y al cabo, tú también eliges qué comer) entre una serie de opciones que tanto a ti como a él te convenzan. Siempre será mejor que coma fresas con nata baja en grasas a que opte por un alimento con muchos azúcares refinados, ¿no crees?

3. Sé flexible. Si tu pequeño sigue una dieta sana y equilibrada, come sin problemas y está sano, no tiene por qué haber problemas en el hecho de que no tenga apetito y prefiera no comer en un momento determinado. Ya lo dice el refrán: el remedio podría ser peor que la enfermedad. No obstante, debes tener cuidado si esa falta de apetito es algo constante, y tu médico es el mejor aliado en ese sentido. Él te guiará. Siempre que tengas una duda, consulta con él.

4. Da ejemplo. El niño que, desde pequeño, vea que en casa se siguen unos hábitos saludables, seguirá unos hábitos saludables. Al menos en líneas generales. Cambia tus malos hábitos por buenas prácticas y notarás el resultado en los tuyos. En esta reflexión lo explican muy bien: “Si vosotros desayunáis cereales de desayuno o leche con ColaCao y galletas no esperéis que vuestros hijos desayunen huevos revueltos con berenjena a la plancha. Si vosotros bebéis refrescos en las comidas, no esperéis que vuestros hijos beban agua. Si vosotros coméis bocadillos de fuet para merendar no esperéis que vuestros hijos se lo coman de sardinas.”

5. Aquí va un mix: comed en familia y con tranquilidad; tomad aceite de oliva virgen extra y frutos secos a diario; bebed agua,  tomad cereales integrales siempre que podáis y haced deporte. ¡Mucho deporte!

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