Las propiedades saludables de la avellana

Las propiedades saludables de la avellana

La avellana tiene su origen en Asia, y se tiene constancia de su existencia en el Neolítico. Llegó a Europa a través de Grecia y, en España, se popularizó en el siglo XIX.

Se trata de un fruto seco que contiene una gran cantidad de ácidos grasos mono y poliinsaturados. Por esta razón, es ideal para comerla tras hacer deporte, gracias también a que aportan una energía considerable (684 kcal/100 g) que permite afrontar cualquier situación de esfuerzo físico.

Además, la avellana contiene muchas proteínas (14,1 g/100 g) que deben complementarse con proteínas de origen animal, vegetal, proteínas aportadas por legumbres… Es decir, este componente, aportado por las avellanas, es más efectivo y saludable en el contexto de una dieta equilibrada. Como siempre.

Otro de los aspectos más importantes de este fruto seco es su aporte en calcio, así como en Vitamina E. De hecho, según el Ministerio de Sanidad, un solo puñado de avellanas cubre más del 35% de las necesidades diarias de este nutriente, esencial para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Y por si todas estas propiedades saludables fueran pocas, la avellana contiene otros minerales como fósforo, magnesio, potasio y zinc.

Uno de los aspectos más importantes que hay que tener en cuenta sobre la avellana es que no se toma salada, como ocurre con otros frutos secos, por lo que es compatible con dietas bajas en sodio (para personas con problemas de tensión, por ejemplo). No obstante,  lo mejor es, siempre, consultar con un médico. 

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