El invierno y los frutos secos

El invierno y los frutos secos

Los alimentos típicos de la época más fría del año son muy característicos. Las sopas, los guisos y los alimentos con un alto contenido en calorías son los protagonistas en el invierno, especialmente si se trata de la Navidad. Nuestros antepasados trataban de aportar un extra de energía al cuerpo para que le fuera más fácil mantener la temperatura corporal y apostaban por comidas con mucha sustancia y, además, muy ricas en vitaminas y minerales. Por eso, los frutos secos son un alimento casi perfecto para combatir el frío.

Delgado, redactor de Vitónica, recuerda que el consumo de frutos secos “nos aporta gran cantidad de nutrientes entre los que destacan los minerales, hidratos de carbono de gran calidad que nos aportan energía para combatir el frío, así como ácidos grasos de un alto valor biológico, sin contar la cantidad de vitaminas y proteínas que contienen”.

El secreto de los frutos secos reside, básicamente, en que aportan una cantidad destacable de calorías y, al contrario que muchísimos otros alimentos, sus grasas son de origen vegetal, beneficiosas para la salud.

Dieta equilibrada y los frutos secos

Durante los meses de frío, es recomendable consumir las frutas de temporada, como la naranja y la mandarina. Según la OCU, es un mito que el aporte extra Vitamina C ayude a prevenir  resfriados, pero es importante mantener una alimentación equilibrada, y para ello debes apostar por frutas que lleguen directamente desde el campo, no desde una cámara frigorífica.

Los frutos secos y  las frutas desecadas contienen propiedades beneficiosas para el organismo. Uvas pasas, higos, orejones… Parecen golosinas y tienen todos los beneficios de la fruta, como vitaminas, minerales, calcio, hierro… En este enlace puedes consultar sus propiedades.