Cuidar nuestras manos y pies

Cuidar nuestras manos y pies

Las manos y los pies están en constante ejercicio y debemos tenerlos muy en cuenta a la hora de cuidarlos, hidratarlos y mimarlos. Además de con la alimentación, es importante llevar algunos cuidados en la higiene y tratamiento diario.

Cuida tus pies

Nos sujetan, nos llevan a los lugares a donde queremos ir, nos permiten meter un gol y en muchas ocasiones nos olvidamos de cuidarlos. Para que nuestros pies nos lleven a nuestro destino seguiremos estos consejos:

1.  Observación para detectar problemas:

Si notamos que nos duelen en exceso u observamos algo raro acudir inmediatamente al médico. Son factores a observar la aparición en la piel de grietas, cortes, durezas, callos, etc. y el color  y estado de las uñas.

2. Visita al especialista una vez al año. Si detectas alguna anomalía en los pies acude inmediatamente al médico.

3. Mantenimiento:

El calzado es muy importante y por ello debes elegir el adecuado para cada actividad. La talla seleccionada no tiene que apretar el pie. Evita lesiones e infecciones protegiendo tus pies en todos los ámbitos.

Cuando te duches o realices un baño específico para relajar los pies, al finalizar, elimina el agua y pon especial atención para que no quede entre los dedos. Utiliza exfoliantes o piedra pómez para eliminar las durezas superficiales y aplica aceite de almendras para hidratar tus pies. Corta las uñas de forma recta.

Hidrata tus manos correctamente

La piel de nuestras manos es una de las más expuestas a agresiones externas: frio, calor, humedad, exposición solar, detergentes, jabones, contaminación, medicamentos, etc. y agresiones internas: nerviosismo, mala alimentación, sudor, hormonas. Todos estos factores afectan a nuestra piel, pero nuestras manos están más expuestas a todas ellas.

Para que nuestras manos se mantengan suaves e hidratadas y con buen aspecto tenemos que utilizar en nuestra higiene diaria un jabón suave neutro o que contengan ingredientes que mejoren la hidratación y la nutrición de la piel como la miel, el aceite de almendras, el de macadamia, etc. Evitar el contacto con productos agresivos, como la lejía, disolventes, barnices, utilizando guantes para protegernos.

Después de lavarnos las manos y secarlas bien utilizar una crema específica para esta zona que nos proteja, hidrate y nos nutra la piel. Al aplicarla realizar suaves masajes desde la punta de los dedos hacia el brazo, de esta forma ayudaremos a la absorción de la crema y activaremos la circulación.

Para realizar un tratamiento más intensivo, 2 veces a la semana, por la noche, lavaremos nuestras manos con agua tibia, realizaremos una exfoliación masajeando suavemente nuestras manos. Después enjuagaremos con agua tibia y aplicaremos una mascarilla, una vez transcurrido el tiempo para que actúe la eliminaremos y aplicaremos la crema hidratante y nutritiva e utilizaremos unos guantes de algodón durante la noche que ayudarán a acelerar el proceso para conseguir que nuestras manos estén suaves.

Imagen de portada propiedad de Katie W. en Flickr con licencia Creative Commons

Imagen propiedad de Nico en Flickr, con licencia Creative Commons

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