Cómo tener una piel suave y sana

Cómo tener una piel suave y sana

Conseguir una piel suave es uno de los objetivos de belleza más buscados. Ya las mujeres victorianas utilizaban aceite de almendras para hidratar y suavizar la piel. Las almendras tienen grandes propiedades hidratantes gracias a su contenido en ácido linoleico, por eso son muy utilizadas en tratamiendos de belleza.

Una de las formas de que nuestra piel esté más suave es mediante la exfoliación. Se recomienda exfoliar la piel de cara y cuerpo al menos una vez por semana, pero debemos prestar atención a las necesidades específicas de nuestra piel.

Hay varios tratamientos que podemos hacer en casa, como una mascarilla exfoliante a base de almendras picadas o harina de almendras. Otras opciones sencillas son mascarillas de miel y azúcar o de café, aunque existe una enorme variedad de productos exfoliantes en el mercado.

Con la exfoliación liberaremos nuestra piel de las células muertas e impurezas que se acumulan a diario. Después, aplicaremos una crema hidratante.  ¡Y nuestra piel quedará suave!

Factores básicos para tener una piel sana

Una alimentación equilibrada contribuye a tener una piel sana pero también necesita mimos y cuidados para ser resplandeciente. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo. Su principal función es proteger el cuerpo de agresiones externas. La higiene e hidratación son básicas para mantener una piel sana y protegida contra infecciones. Como os hemos recomendado  el consumo de agua y una alimentación basada en la dieta mediterránea aportan las vitaminas que la piel necesita.

Mimar. En la higiene diaria no debemos frotar la piel de forma agresiva porque dañaremos nuestra protección.

Hidratar. Utilizar cremas o aceites que proporcionen la máxima hidratación a nuestra piel y la protejan de agresiones externas.

Vestir. Cuando nos compramos ropa o calzado debemos de elegir materiales que cuiden nuestra piel, es decir, que no nos provoquen irritaciones, que no ayuden a la aparición de hongos y no nos produzcan alergias.

Ayudar. Cuando nos hacemos una herida tenemos que desinfectarla y limpiarla de este modo ayudaremos a que se cicatrice mejor y mas rápido. Por otro lado, no hay que tocar los granos porque extendemos la infección y nos pueden aparecer manchas.

Proteger. La exposición al sol sin una protección adecuada y en horas de alto índice  solar acelera nuestro envejecimiento y puede provocar enfermedades graves.

Fortalecer. Las vitaminas A, C y E  son las que fortalecen nuestra piel.

Descansar. Dormir ocho horas nos proporciona una piel más sana. Durante este descanso nuestras células se recuperan y se fortalecen para empezar un nuevo día.

| Imagen con licencia Creative Commons del Flickr de estelabelleza

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