¿Cómo es un desayuno perfecto?

¿Cómo es un desayuno perfecto?

Un desayuno perfecto es variado. También apetecible. Pero lo que más lo distingue de otro cualquiera, es que aporta los nutrientes necesarios para empezar el día al tiempo que respeta los conceptos “saludable” y “cardiosaludable”. Lograr un desayuno perfecto es fácil, pero hay que tener en cuenta muchas cosas, que te contamos a continuación.

La primera comida del día nos permite rendir más durante todo el día, controlar nuestro peso (ya que no necesitaremos atracones posteriores) y tener un estado nutricional adecuado. Para alcanzar todos estos objetivos, es importante que el desayuno contenga entre un 20 y un 25% de la ingesta calórica diaria recomendada. Las cifras varían desde las 400-450 kcal que necesitaría un niño hasta las 700-750 de un hombre adulto.

El desayuno, como principal comida del día, debe incluir hidratos de carbono. Son una fuente de energía clave para nuestro organismo y, por esta razón, deben estar presentes para empezar el día con fuerza. ¿La cantidad? Aproximadamente la mitad de todas las calorías que compongan. En este grupo encontramos cereales, pan, galletas, tostadas o frutas (no más del 15% de los hidratos de carbono).

Otro componente importante son las proteínas. Un desayuno perfecto contiene leche, queso, yogur, huevo y algún tipo de carne, como el jamón.

En tercer lugar, el desayuno debe incluir grasas. Aunque los alimentos del grupo anterior pueden proporcionar muchas de ellas, incluir algún aceite de oliva virgen extra y una ración de frutos secos o frutas desecadas complementará ese desayuno perfecto del que hablamos.

Por último, esta comida incluirá vitaminas y minerales. Recuerda esto: cuantos más colores, mejor. Muchos de los alimentos ya mencionados te aportarán una buena cantidad, pero nada como un zumo recién exprimido o algunas verduras.

¿Tienes alguna duda sobre nutrición? Nuestra experta, Rosa del Toro, puede ayudarte.